Nuestra práctica profesional diaria nos demanda estar atentos a los cambios ambientales sufridos en los últimos tiempos. Si bien la naturaleza se ha vuelto más impredecible a causa de los efectos del hombre sobre el planeta, la arquitectura actúa como un eslabón concientizador, alentador y promotor del modo de vida que debiera adoptar la población mundial dentro de la cadena de protección y cuidado del medio natural en el cual asentamos nuestro quehacer cotidiano.

Aunque la denominación de este tipo de compromiso con el medio ambiente hoy tiene por nombre “arquitectura sustentable”, no deberíamos dejar de recordar que todo buen diseño implica conocer a fondo las condiciones de implantación desde las primeras etapas de abordaje del diseño. Asignarle un concepto a esta manera de construir ha contribuido a normalizar criterios y fundar organizaciones que promueven y “educan” a los habitantes del planeta sobre las condiciones actuales del medio natural y nuestra implicancia en el mismo, así como también proveen diariamente de herramientas para llevar a cabo una actuación responsable.

La denominada “construcción verde” se rige entonces sobre la base de una serie de principios y objetivos:

  • Minimizar el consumo de recursos naturales a lo largo de todo el ciclo de vida del edificio.
  • Minimizar la polución y las emisiones contaminantes durante el ciclo de vida de la obra.
  • Proteger el ambiente natural.
  • Crear un espacio confortable, saludable y benigno para quienes lo habiten.
  • Incorporar calidad, funcionalidad y rendimiento en relación al objetivo del edificio.
  • Realizar un balance entre la calidad ambiental que ofrece y su valor económico.

Una de las tareas a tener en cuenta en el desarrollo del proyecto es la elección de los materiales intervinientes en la obra. Existen infinidad de materiales disponibles en el mercado, pero generalmente desconocemos de su procedencia, modo de fabricación o su factibilidad de ser reciclado una vez finalizada su vida útil. Las elecciones se basan en su mayoría a las características estéticas, económicas o de durabilidad que posee.

Deberíamos entonces sentarnos a pensar en una serie de materiales que colabore con el compromiso adoptado para con nuestro medio natural, y que su uso sea justificado no sólo por cuestiones estéticas y de funcionalidad, sino ecológicas.

La eleccion correcta del material

La aparición de nuevos materiales y los cambios en los modos de extracción han generado impactos en mayor y menor medida en los diferentes países del mundo. Los avances en el transporte permitieron a su vez la obtención de materia prima en un sitio y la producción y montaje en otro, generando graves consecuencias de contaminación en el medio ambiente. Los materiales tienen la particularidad de poder ser elegidos a criterio no sólo de arquitectos y técnicos, sino del común de las personas. Mientras más se conozcan los materiales y sus posibilidades, más real va a ser la conciencia de cuidado del medio natural.

Elegir un determinado material para una obra de arquitectura teniendo en cuenta el impacto ambiental, va más allá de su condición de poder ser reciclado o no. Es necesario tener en cuenta varias cuestiones que exceden a sus características, e involucran la actividad del hombre en relación a éste, desde su extracción hasta su destrucción. El criterio para elegir un material depende además, del tipo de obra a realizar: si es una construcción nueva o remodelación de otra existente.

El grado de sustentabilidad de los materiales esta íntimamente relacionado con la zona de construcción. Es necesario conocer los recursos naturales de cada lugar y la medida en que estos se pueden renovar. Para que un material sea sustentable, éste debe ser el apropiado para el entorno y a su vez el entorno debe ser apropiado para el material.

Aunque hay algunos materiales que globalmente se pueden catalogar como ecológicos, por su relación con productos naturales de amplia existencia, como el adobe, las cañas de bambú, la tierra, los ladrillos de barro cocido, el ferrocemento, la construcción con cal y el cemento puzolánico.

El hecho de que un material sea o no respetuoso del medio depende, en términos generales, de diversos factores:

 

  1. De su capacidad de ser reciclado: proceso mediante el cual el material puede ser recuperado de la corriente de los residuos sólidos, separados, procesados y reutilizado en forma de materia prima para fabricar otro producto.
  2. De su valor ecológico: es decir, si contribuye o no a la degradación del medio local o global y si es nocivo para las personas.
  3. Si proviene de fuentes renovables: el consumo de materiales a gran escala está causando su agotamiento.
  4. De su contenido energético: cuando su fabricación supone un ahorro energético o de combustibles fósiles. El contenido energético de los materiales está íntimamente relacionado con los procesos determinantes del ciclo de vida del material, los cuales son:

 

  • Extracción: en este punto debemos evaluar la transformación y el impacto sufrido por el medio.
  • Producción: está referida básicamente a plásticos y metales, y es necesario tener en cuenta las emisiones y el consumo energético generados.
  • Transporte: mientras más alejada esté la obra, más elevado será el consumo de energía.
  • Puesta en obra: algunos materiales pueden emanar gases tóxicos para el ser humano generar desperdicios que atentan contra el medio de implantación.
  • Demolición: puede provocar emisiones contaminantes y transformar el medio negativamente.

Emplear materiales de bajo contenido energético está contribuyendo entonces con la construcción sostenible.

La valoración ambiental de los materiales constructivos verdes puede ser dividida en tres fases:

Investigación: incluye toda la información brindada por el fabricante, como la garantía del producto, cualidades ambientales, componentes reciclados, datos de su IAQ (indoor ambient quality), durabilidad, etc.

Evaluación: una vez que la investigación se completó, la evaluación puede comenzar. Esta evaluación a veces resulta una confirmación de la información provista por el fabricante y permite conocer qué datos faltan.

Selección: la selección del material constructivo verde se basa en el producto mejor posicionado en términos ambientales y el más apropiado para su aplicación en el proyecto.

Puede establecerse un listado más detallado y completo de los elementos que sirven para determinar el grado de sustentabilidad del material, lo cual nos permitiría otorgarle “puntajes” a los materiales y verificar así su comportamiento ambiental. Las variables a considerar son:

  • Baja toxicidad: materiales cuya fabricación demuestra reducido nivel tóxico o no poseen compuestos e ingredientes cancerígenos.
  • Emisiones mínimas: productos que tienen emisiones químicas mínimas y emiten bajos compuestos volátiles orgánicos (VOCs) y evitan el uso de clorofluorocarbonos (CFCs).
  • Bajo nivel de VOC en su ensamblaje: materiales instalados con VOC mínimos o ausencia de VOC en sus métodos mecánicos de fijación y riesgos mínimos. – Contenido reciclado: productos con contenidos reciclados identificables en el material.
  • Rendimiento: productos fabricados con procesos eficientes de recursos que incluyen la reducción del consumo energético, minimizan los desperdicios, y reducen las emisiones de gases.
  • Reciclable: materiales que son reciclables al término de su vida útil.
  • Reusable: los componentes constructivos pueden ser re-usados o recuperados.
  • Sustentable: materiales naturales renovables extraídos de recursos sustentables y que tienen su certificación correspondiente.
  • Durable: materiales que son duraderos o pueden ser comparados con productos convencionales con elevada expectativa de vida.
  • Humedad: productos y sistemas que resisten la humedad o no permiten el crecimiento de contaminantes biológicos en los edificios.
  • Eficiencia energética: materiales, componentes y sistemas que ayudan a reducir el consumo energético en los edificios.
  • Conservación del agua: productos y sistemas que colaboran reduciendo el consumo de agua en edificios y conservan el agua en proyectos paisajísticos.
  • Aumento de IAQ (calidad del aire interior): sistemas o equipos que promueven un IAQ saludable gracias a la identificación de la contaminación del aire en el interior o mejora la calidad del aire.
  • Mantenimiento saludable: materiales, componentes o sistemas que requieren métodos de limpieza con bajos o nulos niveles de VOCs.
  • Producto local: materiales constructivos, componentes y sistemas provenientes de fuentes locales o regionales, disminuyendo recursos y energía en el transporte hacia el lugar del proyecto.
  • Asequible: los costos del ciclo de vida de los productos que forman parte de la construcción de la obra forman un porcentaje dentro del total, que es comparable con los costos de los materiales comunes.

tabla para asignar puntajes


Fuentes